En 1986 tuve el privilegio de ser testigo presencial, del tránsito nocturno de un cometa ¡El cometa Halley! Un viajero Estelar, por nuestra visible bóveda celeste. Este cometa es el único que puede ser visto dos veces en el lapso de una vida, ya nos visita cada 76 años. Este momento determino mi interés en la astronomía y la astrología, en esa oportunidad la prensa catalogo a mi generación como la generación ¡Halley!
Los cometas son cuerpos celestes solidos compuestos de Materiales que se subliman en las cercanías del sol. A ciertas distancia desarrollan una atmosfera que envuelven al núcleo denominado coma. Esta coma está formada por gases y polvo, a medida que el desplazamiento del cometa lo acerca sol, los vientos solares azotan la coma y se forma la cola del cometa. Esta cola que está formada por gases y partículas de polvo desprendidas de la coma ionizada.
Cuando se observa un cometa con un telescopio, se nos presenta como una nebulosa y a medida que se acerca parece más luminoso hacia su punto central. Se puede apreciar un núcleo más brillante, envuelto en una maza nebulosa. La densidad de los cometas es muy variada, algunos astrónomos han asignado a los cometas según sus dimensiones una densidad de masa; cinco o seis mil veces más liviana que la tierra.
Los cometas en su trayecto de aproximación al sol, sufren una deformación. Su núcleo se desplaza del centro de la masa nebulosa al costado que da al sol y el resto del astro toma una forma elipsoidal alargada, que nos recuerda a un huevo cuyo estreno estuviera apuntando al sol y el otro al espacio. Mientras el cometa se acerca al sol, la materia de que está formado tiende a escapar al espacio sideral, en forma de una o barios haces de luces, siempre en contraposición al sol, esto es lo que normalmente denominamos la cola del cometa.
Esta cola del cometa pareciera contradecir o ir en contra de las leyes de la gravitación universal. Esta cola y los elementos que la componen deberían ser atraídos por la gravedad del Astro Rey, pero ¡no!, sucede todo lo contrario es repelida y alejada del sol. Existen diferentes hipótesis al respecto; la más convincente es la que atribuye esto a los efectos que ejerce la enorme presión radioactiva, que emana de la luz solar.
Sin embargo no todos los cometas tienen cola, ya que no dejan escapar masa. Esto sucede por tres factores principalmente; son muy pequeño, no han desarrollado la suficiente velocidad o pasan muy lejos del sol para que su materia se sublime. De resto todos los cometas generan cola a su paso por las cercanías del sol y su tamaño dependería de la composición la masa del cometa. A medida que se acerca al sol el cometa la cola ira creciendo y al alejarse esta ira desapareciendo gradualmente.
Las orbitas de los cometas son muy alargadas, por lo que son extremadamente difíciles de seguirles el paso por el sistema solar. Pero la observación continua no es necesario, ya que basta con determinar tres puntos exactos de su trayectoria, para poder calcular su órbita alrededor del sol en forma exacta. Las órbitas del sol pueden ser de dos formas; electicas o parabólicas y el centro del cometa siempre se ubica en uno de los focos de la electica o en el único foco de la parabólica. Después que se determina la trayectoria con los tres puntos de referencia, dependiendo si su órbita es abierta es parabólica y síes serrada es electica, también se puede calcular el tiempo que tarda en recorrerla y todos los elementos que componen la curva de traslación.
Se conocen alrededor de unos 400 cometas, que recorren el sistema en diferentes orbitas, diferentes planos, unos en sentido directo y otros sentido retrogrado. La diversidad de direcciones y las diferentes naturalezas de sus órbitas, son una prueba de la teoría que afirma que los cometas no tienen un origen común y que debieron ser cuerpos extraños al sistema solar. Se presume que son masas nebulosas expulsadas de sus regiones naturales, por perturbaciones locales, y capturadas por la gravedad de nuestro sistema solar, partiendo de una velocidad nula en una órbita parabólica y por efecto de las leyes gravitacionales universales va incrementando su velocidad paulatinamente en sucesivas órbitas, modificándola a un orbita elíptica.
La imagen corresponde al Impacto de los fragmentos D y G del cometa El Shoemaker-Levy 9 en el planeta Júpiter, registrados por el telescopio espacial Hubble..
El Shoemaker-Levy 9 impacta contra el planeta Júpiter.
Ya determinado todos los datos de la trayectoria de un cometa se puede predecir su paso periódico y los obstáculo en su órbita.
A finales del siglo pasado, en julio de 1994 un cometa fue capturado por la órbita del planeta Júpiter, se acercó demasiado a éste y fue despedazado por su gravedad en múltiples partes, algunas de hasta media milla (1 kilómetro) de largo. Esos fragmentos se sumergirían en la atmósfera del planeta en una serie de impactos impresionantes. Los astrónomos y aficionados de todo el mundo observamos con la respiración contenida cómo los fragmentos del cometa 9 se estrellaban contra el planeta. El evento fue noticia mundial, reseñada por la prensa escrita, radio y televisión, de la época. Las imágenes publicadas impresionaron tanto a la opinión pública, que revivió una vieja controversia.
Júpiter es el planeta más grande del sistema solar; con 142.800Km de diámetro, el de la tierra es de 12.758km, Júpiter tiene un volumen 1.316 mayor que la tierra, tomando en cuenta estos dos datos comparativos y analizando los efectos del impacto en Júpiter, donde se estima que el impacto del fragmento denominado G el mayor de todos, fue equivalente 6 megatones que representa 600 veces la potencia de todo el arsenal nuclear almacenado durante la Guerra Fría, afirmaron algunos expertos. Y causo en la zona del impacto, una mancha o perturbación con un color muy oscuro de 8000 km de diámetro y rodeada de un halo gris de 25.000 km y se estima que las columnas de gases que se produjeron por el impacto se elevaron unos 12000 km de altura de la superficie del planeta. El descubrimiento del cometa Shoemaker-Levy, fue hecho por los astrónomos Carolyn y Gene Shoemaker y David Levy y determinaron a posterior con un año de anticipación su impacto con el planeta Júpiter.
Ante este panorama, no trascurrió mucho tiempo para que una controversia se reviviera, sobre los verdaderos peligros que representan los objetos estelares para la tierra, recordemos la teoría de la extinción masiva de los dinosaurios, por el impacto de un objeto proveniente del espacio. Con el impacto del Shoemaker-Levy quedo demostrado que todavía ocurren grandes impactos en el sistema solar, lo cual fue un factor importante para el desarrollo de futuros programas de la NASA, destinados a abordar el riesgo de impacto contra la Tierra.
Edmund Halley que fue el primero en calcular la órbita, con el cometa que hoy lleva su nombre, cuando en 1682 identifico y reconoció todos los elementos de un cometa observado en 1531 por Arpian y otro en 1607 por Kepler. Efectuando los cálculos de tiempo entre cada evento y estimo una órbita de 76 años, prediciendo su próxima visita para el año 1759. Su predicción fue exacta y su teoría confirmada. El cometa de Halley volvió visitarnos en; 1835, 1910 y en 1986 cundo marco una generación Halley y quizás tengamos el privilegio de observar su próxima visita en 2062. Marcando a una nueva generación...