Eres el ansia de saber cómo estás.
El olor de volver al café, el frío tropical, el baile imaginario.
Eres el consejo honesto y bienintencionado, el sonido hueco de una arepa tostada, el recuerdo de la aventura, el riesgo de querer.
Eres evocar con la mejilla unida a la mejilla de la almohada.
Eres la curiosidad poética de la pasión, la infinita presencia.
Eres el "buenos días" que más espero y el "duerme bien" que me tranquiliza.