¿Que desde cuando las cosas están mal entre la Licenciada y el Jefe? No lo sé, hasta yo me pierdo en esta historia y no sé cuándo fue que todo cambió. Recuerdo cuando la Licenciada llegó a é
allí si fue que se afincó el Jefe: la puso a archivar papeles, no le pasaba las llamadas, le gritaba, no le daba permiso para nada y le controlaba el horario de forma estricta, todas las cosas que le mandaba a hacer le decía que las hacia mal, en las evaluaciones le puso deficiente, la puso a trabajar en una oficina por allá metida, con todo esto mucha gente le dejo de hablar para no meterse en problemas y el grupo pequeño que aún le hablábamos el Jefe nos lo prohibió de frente, imagínese que a mí un día me dijo que no le sirviera más café. Yo creo que lo de ese señor ya está fuerte y alguien debe darle un parao, yo no sé si será usted señor funcionario pero alguien tiene que decirle que no puede seguir con esto, que es un abuso.
¿Qué porque ella no dice nada? Por miedo señor funcionario, por miedo. Yo que se lo digo, a uno le da mucho miedo porque mientras uno está en la oficina de la Fiscalía o en la de Atención a la Victima, o en la del Psicólogo, o en la del Psiquiatra o en la del Trabajador Social, uno se siente fuerte, se siente con ganas, se siente acompañado, pero el horario de oficina se termina y: Calabaza, Calabaza, cada quien para su casa! y entonces vuelve uno a darse cuenta que está solo y que si el que te maltrata se entera en lo que andas la cosa puede ponerse peor. Uno tiene miedo de irse porque deja de recibir el dinero del mes, imagínese si la Licenciada renuncia se queda sin trabajo y sin salario.
¿Qué porque yo pongo la denuncia? Porque el día que me prohibieron servirle el café, recordé una vez que mi marido, bueno mi exmarido, después que me golpeo le prohibió a mi hijo que me fuese a consolar, ese día cuando mire a la Licenciada reconocí en sus ojos el miedo, lo reconocí porque era el mismo miedo que un día yo tuve en mis ojos, y entonces supe que ella estaba pasando por lo mismo que yo pase, ese sentir que mi corazón se saldría de mi cuerpo cuando se acercaba la hora en que él llegaba, ese miedo que se aferra a la boca del estómago, ese desamparo que te tranca el pecho y no te deja respirar, esa soledad que te consume hasta dejarte desvanecida y sin fortaleza para seguir, supe que esos golpes que mi marido me daba a mi son tan dolorosos como esos que el Jefe le está dando a ella, tan dolorosos e igual de silenciosos, igual de aceptados, igual de subestimados, igual de ocultos.