Fué una de las exposiciones más exóticas que he visto en mi vida, me refiero a una Exposicion de Bonsais de mas de 50 ejemplares, realizada en el marco del IX Congreso Latinoamericano de Botánica en la Ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana. Piezas únicas en verdad, todas dignas de admirar.
Bonsai es una palabra japonesa que quiere decir "cultivar plantas o árboles en bandeja" controlando su crecimiento. La técnica o 'arte' como algunos lo denominan, de hacer bonsais, tuvo su origen en China hace aproximadamente 2000 años donde formó parte de la cultura 'taoista' como símbolo de la unión entre el cielo y la tierra. Su cultivo estuvo reservado por mucho tiempo a la nobleza china. Posteriormente esta práctica llegó a Japón hace unos 800 años y fue allí donde se popularizo desde la visión de la filosofía 'Zen' de "belleza de austera felicidad".
El cultivo de un árbol bonsai requiere controlar periódicamente su tamaño mediante la poda de su tronco, sus raíces y sus ramas, a veces forzando las ramas mediante alambrado de las mismas hasta obtener el aspecto deseado. Se trata pues de una obra de arte 'viva' que ha sido sometida a un severo control de su crecimiento que transformará a lo que sería un majestuoso árbol, en una versión miniatura del mismo.
Exclusivo y costoso, en las culturas asiáticas es un regalo muy significativo por que simbolizan larga vida y paz.
Los bonsai han sido clasificados bajo diferentes criterios, los mas populares son: su forma y su tamaño. Según el tamaño, van desde los más grandes conocidos como Hachi-uye, pasando por Chimono, Komono, Sohin y Mame Shito (los más pequeños)
Bonsai Hachi-uye
https://www.ecologiaverde.com/19-tipos-de-bonsai-2630.html
Bonsai Mame Shito
De acuerdo con su forma los han clasificado en Chokkan (formal o erguido), Shakan (inclinado ), o Fukinagashi (inclinado por el viento) con variantes dentro de esas formas
Al observar esos bonsais, asomó en mi conciencia algun 'resabio' de bioética, al imaginarme como se consigue un bonsai.
Muchos trabajos arrojan pruebas y argumentan sobre la capacidad de las plantas para comunicarse y su sensibilidad a los maltratos y daños que le causan otras especies.
Personalmente prefiero admirar a los árboles en su ambiente natural, he trabajado 25 años en el área de ecología de sabanas estudiando la biodiversidad y la importancia de los ambientes naturales y prefiero respetar sus formas y su dinámica.
Sin embargo, reconozco que es imposible sustraerse al asombro, a la curiosidad y a la "austera belleza" de un bonsai, observarlos es casi un acto religioso. Hacer que crezcan hermosos y cumplan con sus etapas de desarrollo o con los cánones preconcebidos del cliente que lo solicita, es un talento indiscutible.
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