En mi Villa de Cura de no hace mucho tiempo, en esas noches de bar, copas, rockolas, un grupo de jóvenes deciden ir a dar serenata. Hay en el grupo un muchacho con una linda voz aterciopelada, de esas que acarician el alma y también un guitarrista ¡Todos los ingredientes para una serenata! Y hasta la luna estaba tan hermosa que un lucero cerquita de ella que le colgaba de zarcillo y la hacía luna gitana.
Se enfilaron a despertar las chicas en cuestión. Al llegar a l lugar acordado el cantante estaba más prendido que fogón que esboza su vozarrón con una melodía que hacía alarde: "Vuelve al cabaret donde te conocí..." Lo que sí conocieron fue el refilar de un machete que el padre de la chica sacó a relucir preguntándole si se había equivocado de casa y al golpe del mismo ¡A correr se ha dicho!
Los chicos se casaron, llevan mas de 50 años juntos y la anécdota queda en la memoria más al oír dicha melodía que todavía suena recordando ese romanticismo ya pasado