No pensé que hubiera dulzura en ese mar verde frío.
Pero luego te arrastraste
a la orilla un día y me quedé en mi arpón.
Eres una belleza extraña y terrible,
vulnerable hasta que el oleaje de marea te tragó.
Y ahora estoy arruinado,
siempre escaneando ese frío mar verde.
Esperando que puedas salir a la superficie otra vez.