Renuncié a mi trabajo

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Saludos seres catárticos que flotan en el ecosistema de Hive. Hoy vengo a desahogar una situación que viví durante casi un año. Como todos saben soy artista plástico pero me gano la vida como diseñadora gráfico, lo cierto es que los diseñadores estamos acostumbrados al rechazo, me explico, el producto del trabajo de un diseñador puede que te guste o no, porque es un asunto de gusto de cada quien, es una opinión muy subjetiva, y claro, depende mucho de la formación o la educación visual que tenga la persona encargada de valorar tu trabajo, si esta valoración es mas o menos objetiva, porque del gusto, nadie se puede desprender.

Desde hace casi un año venia siendo la diseñadora de una empresa que se dedica a manejar redes sociales. Era una compañía emergente de casi 6 años en el aire. Pues la jefa, dueña, fundadora de esta empresa la conocí cuando ella (periodista) y yo (directora de arte) trabajamos juntas en un medio de comunicación digital, pues bien, durante ese tiempo que trabajamos allí no había casi contacto personal, sobre todo porque este medio de comunicación aún no tenía sede y cada quien laboraba desde casa.

Este medio de comunicación cerró sus puertas al comenzar la pandemia, pues no supo sortear la situación del covid-19 y enfocó todos sus esfuerzos en informar minuto a minuto de los avances del virus, olvidando otros aspectos de la curiosidad humana. Así se separaron nuestros caminos, hasta que, tiempo después me escribe para ver si estaría interesada en formar parte del equipo de trabajo que está reorganizando para relanzar PDR (siglas de la compañía fundada por ella), le respondí que si, que encantada.

A mi me gusta partir del hecho que todos somos profesionales y adultos, que sabemos lo que hacemos y lo hacemos lo mejor posible. Pues así no fui tratada.

No quiero dármelas de diva, ni de estrella fulgurante, pero soy buena en lo que hago, siempre estoy indagando y estudiando las tendencias, y siempre aplico mis nuevos conocimientos al estilo que vengo desarrollando a lo largo de mi trabajo. Debo decir que aunque no es lo mismo trabajar en un proyecto propio, es divertido trabajar en proyectos de otras personas. Por ejemplo, esta empresa lleva cuentas de instagram de otras empresas o entes particulares (médicos, tiendas) y yo les hago las gráficas para el plan editorial construido por los periodistas que allí laboran. Gracias a este abanico de clientes aprendí muchas cosas de ellos, de los médicos y esteticistas herramientas para el cuidado personal, por esa razón estaba obligada a investigar del tema para representar gráficamente el mensaje que se quería transmitir.

Todo iba bien.

Hasta que llegó un nuevo cliente, yo no tengo contacto alguno con los clientes, pero es mi deber conocer sus necesidades. Este nuevo cliente era una empresa constructora de lujo, y quería presenta runa imagen de elegancia y esplendor. Pues bien, todo lo que presentaba era rechazado, porque no era lo suficientemente minimalista, y cuando prescindía de cualquier adorno o floritura también era rechazada la propuesta porque era muy minimalista. También creo que es menester informar que al entrar este nuevo cliente me subieron el sueldo.

El cliente constructor necesitaba unos habladores para su tienda, al haber investigado el gusto del cliente, la manera de presentar sus productos, yo tenía una idea de por donde meterme para presentar la identidad, y agregué una hoja de parra al hablador bajo los precios de sus productos de lujo, que al ser materiales de construcción necesitaba un elemento orgánico que ablandara un poco la imagen. La jefa lo mandó a quitar, al cliente no le gustó, dijo que necesitaba un elemento orgánico, lo peor no fue que lo mando a incluir nuevamente, sino que lo hizo pero insinuando que siempre fue su idea. Así se manejó el ambiente laboral hasta que renuncié.

El detonante ocurrió durante la semana santa, yo había diseñado varias presentaciones para otros clientes y me los pagaban aparte y súper bien, pues el maestro constructor también quería su catálogo, y yo me dispuse a hacer una propuesta de diseño (en enero de 2022), recién comenzando febrero, casi llegando carnavales, me informan que la propuesta estaba aprobada y que la semana entrante comenzábamos a trabajar en eso, comenzábamos me suena a poliedro.

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Me informaron que debía estar listo el miércoles después de carnaval, así que pasé esos días de asueto diseñando y diagramando, Me dieron una guía de 10 páginas, (el catálogo se llevó mas de 100 páginas) sin los códigos de las fotos que tenía que usar, sin el texto, ni la secuencia que debía seguir dentro del catálogo, intenté hacerlo lo mejor posible, a todas estas me iba presionando para que entregara los avances, para ir corrigiendo y que no llegara el miércoles sin catálogo. Al llegar ese miércoles confirmo que no es tan urgente, que la exposición de constructores "Decoralia" se haría en marzo, y aunque si hay que tenerlo listo antes, no era para que no disfrutara de mis días de descanso. La jefa hizo una llamada por zoom desde su oficina, la oficina de PDR. Y cuando comenzó a ponerme de ejemplo por las cosas que no se debían hacer, quién me conoce sabe que soy tímida y callada, pero esto llegó a su fin, cuando ese mes me dijo que no podía cambiar los dólares para pagarme (vivimos en diferentes estados y pocas veces nos vimos en persona) me depositó en tres partes, y el aumento nunca se hizo efectivo.

Durante la semana santa quería que hiciera algunas correcciones ( de nuevo) al catálogo, y me envió las fotos que debía sustituir x correo, eran las mismas fotos que ya estaban montadas y lo informé, le pedí que crearan un archivo con todas las correcciones y que no iba a permitir que hicieran una corrección hoy, otra mañana y otra después de una semana. Que no podían disponer de mi tiempo así, empezó a decir cosas sobre el compromiso y otras tonterías manipuladoras, y fue cuando ya no pude mas, pues no estaba dispuesta a permitir que tomaran mas de mi tiempo, mis energías y mi paciencia.

Con esto lo que quiero decir, quiero abogar en pro de todos los diseñadores, que hace un trabajo solitario, muchas veces duermen tarde tratando de completar una entrega a tiempo, que los programas que usan no tienen botones mágicos, y que sobre todo pueden perder la paciencia ante una cliente un poco desesperante. Cuantas veces no me reclamaron porque una foto no se veía así azul como es el porcelanato Azul estival, que como su nombre lo dice es azul, para mi es difícil tratar de explicar a quién no quiere entender, que yo no conozco el producto ni tampoco tomé las fotos, me decían con ironía que si no sabía retocar las fotos ella podía hacerme un tutorial, mi respuesta fue simple: ¡¡Renuncio!!

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Gracias por llegar hasta aquí y leer del sufrimiento de una diseñadora


Todas las imágenes son de mi autoría

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