(Foto del banco de fotos de Canva)
Y llegué a un lugar remoto. Donde no había civilización, sólo campos de arroz. Ajena a los ruidos mundanos conecté con mi respiración. Empecé a ser más consciente de mi entorno, a dejar que mi cuerpo se moviera en armonía con el aire cálido de mi alrededor.
Y mientras me encontraba en este estado de goce absoluto de mi Ser, comencé a escuchar una melodía en piano. Una melodía suave con la que mi imaginación volaba a otra dimensión. Una melodía de una canción cuya letra escribía yo.