No parecen mucho, pero los pastelitos andinos, sobre todo los de queso son una locura de sabor y texturas. Fui a la panadería La Rosita y me comí tres pastelitos con un muy rico café marrón. Todo estuvo delicioso, mantienen una calidad, sabor y dimensiones idénticas cada vez que compro sus productos. Es bueno tener certeza de la consistencia cuando vas a comer a un lugar de forma repetida.