Buenas tardes para mis queridos lectores, esta vez les traigo una pequeña historia que tenia mucho tiempo queriendo escribir, me tomo mucho tiempo encontrar el centro donde giraba, pero creo haberlo encontrado así que aquí voy.
Para darles un poco de contexto empezare dando una pequeña idea de la situación en la que se encuentra mi país Venezuela en este momento, desde ya hace algunos años la situación aquí ha sido más y más volátil, estamos pasando por una de las crisis económicas y sociales mas grandes de toda la historia me atrevería a decir, esto trae consigo que la vida para el venezolano diera un cambio de 180 grados y que nuestras vidas jamás vuelvan a ser iguales. En el año 2014 comenzó un fenómeno el cual básicamente fue que el pueblo ya cansado de todo lo que nos toca por vivir día a día se alzara en contra del gobierno mediante manifestaciones pacificas las que se tornaron todo lo contrario. Gracias a la participación de diversos grupos oficiales que se supone que debían encargarse de mantener el “orden” la situación se volvió extremadamente violenta, dichos grupos o entidades gubernamentales lo que hacían era pasar por encima de los manifestantes y disipar al 100% la concentración, esto lo hacían con EXTREMADA VIOLENCIA, esto se repetía día tras día porque el venezolano que salía a las calles no daba indicios de rendirse y bueno los mayores participantes de estas manifestaciones eran los estudiantes o mejor dicho jóvenes que no querían un futuro miserable como el que nos presenta nuestro país en este momento.
Estos eventos se fueron alargando por meses, toda nuestra vida giraba entre política, violencia, miedo y desesperación, pero la gente no se rendía o bueno trataba de no hacerlo. A lo largo de los enfrentamientos se conocían más muertes, más heridos de lo que puedo recordar y muchos mas privados de libertad solo por querer hacer escuchar su opinión. Las manifestaciones cesaron por un tiempo, la gente había perdido la esperanza por decirlo así, pasaron meses, las cosas se habían “normalizado” pero la gente seguía sintiéndose igual, hasta que hubo otro detonante y las cosas se repitieron, pero con más agresividad, más muertes, más heridos e incontables personas con sueños y esperanzas destruidas. Esto siguió pasando hasta que el pueblo ya no dio y se rindió. La gente decidió que no había mas que hacer y comenzaron a buscar otras salidas.
En febrero de este año ya las cosas estaban “normal” y la gente se había vuelto a la cotidianidad, me incluyo en eso. un escenario regular para los enfrentamientos antes mencionados era la autopista Francisco de Miranda, especialmente a la altura de la famosa obra del escultor Carlos medina a la cual llamo “Fragmento de lluvia para Caracas”, esta conta de colosales esculturas de metal que tienen forma de gotas de lluvia. Por mucho tiempo fueron admiradas y aun lo son, pero guardan oscuros recuerdos y experiencias que cada persona que las ve evoca esos enfrentamientos tan violentos, la furia de las personas, miedo, frustración y mucho dolor. Esta obra perdió en la connotación que le dio su artista por algo oscuro y muy deprimente. El 9 de febrero un amigo y yo nos encontrábamos pasando por esa zona justamente, nos dirigíamos a comprar unas cosas y de repente el me detiene y me dice que vea hacia las gotas, entre ellas y nosotros se encontraban 2 grandes árboles que tenían mucho tiempo sin florecer, mágicamente esos árboles para ese momentos estaban hermosos, la vista era magnifica. Yo en particular solo podía recordar los malos ratos que se pasaron ahí, yo estuve presente en muchos de ellos, pero mi amigo simplemente tenia una sonrisa y me pidió que sacara mi cámara y tomara el paisaje, yo la verdad no quería hacerlo porque bueno no veía lo hermoso, el me insistió tanto que solo tome la foto para complacerlo.
Al llegar a mi casa hice lo mismo de siempre, exporte todas las fotos de mi cámara al Pc listo para editar, pero no recordaba que había tomado la foto así que me lleve una sorpresa al verla, me di cuenta que no era mala foto y que era una vista hermosa así que decidí comenzar por esa. Después de 20 minutos editando vi el trabajo final y wow, la verdad me gustaba muchísimo.
A los dos días decido subirla a mi cuenta de Instagram, la titule “Belleza en el camino” y no se imaginan lo que paso. Las personas comenzaron a reaccionar a la foto de una manera que no esperaba, todo lo negativo había desaparecido y las personas solo veían lo que alguna vez fue ese lugar, muchos se comunicaron conmigo al privado para pedirme permiso para publicarla en sus perfiles y hasta para imprimirla y ponerla en un cuadro. De verdad no sabia que pasaba y porque la foto había gustado tanto, mientras los días pasaron me llegaban mas y mas notificaciones de personas reposteando mi foto, la verdad se sintió muy genial. Decidí preguntarles a las personas el ¿Por qué? De que les gustara tanto la foto y las respuestas fueron extraordinarias, una de las que mas me sorprendió fue la de una amiga que decía que “le recordaba esos días libres que pasaba con su hermano, cuando iban al cine y pasaban por ese lugar”, su hermano había sido apresado en manifestaciones ocurridas en 2016. La verdad fue extraordinario lo que hizo sentir una simple foto y si hay algo que pueda sacar de todo esto es que, a pesar de todo, a pesar de todo lo que paso las personas seguían teniendo un buen recuerdo, quizás era pequeño o quizás no era tan importante pero lo que si es que para ellos era primordial, es algo que los motiva y los mantiene cuerdos entre tantas desdichas.
La vida quizás puede cambiar la manera en la que piensas, tu manera de actuar, de expresarte o de asociarte con las demás, pero jamás podrá cambiar quien eres y que sentimientos llevas dentro.
Lente: Leica DC Vario-Elmartit 1: 2.8-5.2 / 4.5-108 ASPH
ISO 100 - 52 mm - f / 3.2 - 1 / 1000sec
Titulo: Belleza en el camino
Edición: Lightroom
Gracias a los que me regalaron un poco de su tiempo leyendo esta pequeña historia, nos veremos pronto en otro post.