Hay palabras con filo,
punzantes, cortantes,
que dejan heridas mortales.
Hay palabras jugosas, refrescantes,
que limpian el alma
y hacen germinar la esperanza.
Hay palabras llenas de ternura,
de afecto y calidez,
que acicalan el alma y regocijan cada ser.
Hay palabras liberadoras,
que permiten soltar
y dan una sensación de libertad.
Hay palabras edificantes,
que fortalecen el Ser,
lo llenan de vigor, fuerza y exaltación.
Hay palabras musicales,
que dan equilibrio
y llenan de ritmo armonioso cada rincón.
Hay palabras que quedan el lo más profundo del corazón,
palabras que invitan a seguir tu voz.
Cuida tus palabras,
con ellas tienes el poder de construir nuevos vínculos de amor.