No busques aquí una historia lineal. Lo que encontrarás es un ritual: la invocación de lo que ya fue, el escarnio de lo que pudo ser, la sangre que no vieron los mortales porque corría por otros planos. Es un poema que oscila entre la geometría del dolor y la telaraña de los brazos que ya no sostienen.
La vida, esa paz suicida que nos habita mientras contamos piedras al amanecer. La morgue donde la nostalgia guarda sus mejores cadáveres: los que aún duelen, los que aún cantan.
Recostarse de piedras
antes del sol, la noche,
con absurdos de tiempos
pasados cercanos,
invocar al demonio medio
para recorrer el escarnio
con sangre poco vista
por los mortales,
sin ecuaciones,
pasos finos,
tocar la alameda de tus calles,
rectas, precisas, concretas,
tal muro toque de lirio
sino de altas frecuencias,
parecido a La Vida,
paz suicida
a contra red,
más que brazos
en la telaraña.
Gracias por leer!!!
Imágen generada con GPT-Image2