Infancia, edad dulce como la fruta tierna de sutil perfume, ven mi niño quiero escucharte cantar y llenar mi hogar de tu alegre vida. También me gustaría decorar las paredes con la figura de tus frágiles manos, impresas en los muros junto a las escaleras, como tus amigos lo han hecho antes.
El sufrimiento es el precio de los mártires para conseguir la luz, llegaste hasta mí porque no se puede huir del destino y el tuyo es doblegarte a mi voluntad, sin palabra alguna puedes escucharme, sin verme puedes sentirme, sin tocarte te hago temblar.
No llores, no grites, quédate ahí en la esquina de la habitación, mirada fija en la pared. No voltees o arruinarás la sorpresa pronto será tu turno, espera con paciencia mientras me ocupo de tu amigo.
Este fue mi relato como entrada al concurso semanal del proyecto Milkbox, los invito a participar, aquí las reglas.
Según el basamento histórico de los hechos reales, en 1994 tres estudiantes de cine realizaron un documental a modo de tesis sobre la leyenda de la Bruja de Blair, una mujer acusada de brujería en 1785 Blair. Al llegar al pueblo entrevistan a la gente del lugar sobre la leyenda
Indagaron en el caso de un hombre que 1941 secuestró a ocho niños y asesinó a siete luego de escuchar la voz de una anciana. El único sobreviviente atestiguó su victimario lo obligaba a ponerse en el rincón mientras mataba a otro.
Al terminar con los asesinatos se entregó y los cuerpos de los niños fueron hallados en el medio del bosque. Fue ejecutado por sus crímenes y su cabaña demolida. Una excéntrica anciana asegura haber tenido un encuentro con la Bruja de Blair, la describió como una mujer suspendida en el aire cuyo cuerpo está cubierto de pelaje.
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