En ocasiones sentimos que nos apagan la luz de nuestro interior y que por unos minutos e incluso días no hay nada en nuestro ser, pensando que estamos en un mundo donde habitamos solo porque la naturaleza así lo ha decido. Nos sentimos secos, sin frutos como aquella higuera que no dio fruto en su tiempo, ¿Qué debemos hacer ante esta situación?, lo primordial en nuestra vida para retomar la luz y florecer es recordar que la mejor fórmula es la que nos indica Isaías 55:6. “Buscad al Señor mientras pueda ser hallado…”
Debemos entablar una amistad profunda con nuestro rey supremo donde reconozcamos que solo él es nuestro fiel consejero, capaz de levantarnos en un vuelo como la misma águila (que vuela por encima de las tormentas), Dios es el único que tiene la fórmula para encender la luz interna en nosotros, el que nos enseña a convivir y coexistir en un mundo, donde solo estamos aprendiendo para impactar en nuestras vidas y la de nuestros semejantes; pero debemos recordar que no se puede hacer “un dulce sin su azúcar”.
Esa azúcar es la dada por Dios a través de sus enseñanzas y de la disciplina que tengamos para actuar conforme a lo que él quiere para nosotros. Es decir, practiquemos una amistad con nuestro Dios, hablemos con él, compartamos aquellas inquietudes y tendremos la respuesta a los problemas que se enfrentan en el diario vivir. Cerremos puerta a la amistad engañosa que nos brinda un sistema banal que lo único que busca es hacernos sentir inferiores y superiores a la vez, según sea el caso apartándonos de la verdadera razón de la existencia el vivir bajo la bondad y amor, aplicando cada experiencia cautivando la hermosura del mundo.
No hay otra fórmula, para los que se les apagó la luz es necesario activar nuevamente en nosotros ese amor por Dios y por ende por la vida que él nos brinda día a día.
Bendiciones @blancabonilla