Ahí,
está el payaso,
frente al espejo,
lo último que se pinta,
es una alegre sonrisa,
ocultando la vida amarga,
maquillando su alma torturada.
Retumban los tambores,
ya es hora de salir,
a divertir a los demás.
Sale corriendo a la pista,
entre gritos, risas y aplausos,
quince minutos de espectáculo,
alegría y risas colman el ambiente,
sus payasadas son celebradas.
Quince minutos, que el payaso,
olvida su vida amarga.
Finaliza el espectáculo,
vuelve a la realidad,
con su carga en los hombros,
esconde su risa y flota la tristeza.
Fingir alegría, por su trabajo.
disfrazando la tormenta,
que tiene en el corazón.
El payaso,
a la hora de actuar,
tiene que poner la mejor cara,
para arrancar las carcajadas,
del público presente.
El payaso,
es una alma que sufre,
pero con la cara maquillada.
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