Cayo Herradura, Isla la Tortuga - Venezuela. 26-08-2018.
Así me decidí a grabarlo. Lo guardé en mi costilla izquierda, justo sobre mi corazón. Cursi, 'romántica empedernida', coleccionista de lugares comunes. Llámenme como me quieran llamar.
Me tatué esa frase que definió mi amor y la forma en que quería ver la vida y junto a ella, como un guiño a Bécquer, dos pequeñas golondrinas: una, a la espera de la última rotación y la otra, como suerte de imitación a su recuerdo, volando libre mientras la primera le observa.
Déjame que te ame mientras la tierra siga
gravitando al compás de sus astros
y en cada minuto nos asombre
este frágil milagro de estar vivo.