El miedo. Al parecer el miedo es hoy una de las emociones con más poder en las relaciones sociales. El miedo es subjetivo a cada persona, de este modo, se convierte en un controlador con poder que impide el libre desempeño de las personas. Al miedo en gran medida lo promueven los medios. Éstos lo manipulan, transforman y articulan para transferir el control a quienes poseen el mayor interés, las masas políticas.
El escenario en este momento está dado, todo se sirvió en un buen plato y ahora está puesto en la mesa para que cada quien coma la cantidad deseada. De las guerras y los momentos de crisis se desencadenarán acciones que rompen toda lógica, es por ello que nuestra resistencia debe ser pacífica ante la siembra terrorífica y malintencionada del miedo.
¿Cuál es la distancia que divide la libertad y opresión? El historiador francés Patrick Boucheron afirma en su libro El miedo, lo siguiente:
…“dar miedo es el primer paso para provocar la obediencia (...)
Más acertado Boucheron, ¡imposible!
La noción de miedo, es pues, la piedra de toque para juzgar el carácter autoritario o no de poder. Dado a que este último se vuelve verdaderamente tiránico en cuanto le asigna a la angustia de aquellos a los que gobiernan blancos cómodos, y de ser posible lejanos para alejarla lo más que se pueda de los problemas que realmente se les plantea. Pag.50
El encierro obligado por la cuarentena tiene a más de uno revisando y releyendo esos textos que parecen profecías, veo a través de whatsAap, textos, frase, autores, pensamientos, citas bíblicas, aludiendo a la realidad que hoy vivimos.
Estoy segura que más de uno en sus casas, para distraer la mente, estará hurgando en recuerdos y libros para mostrar contenidos como estos donde se muestre la verdadera cara del interés político por vender el miedo sin importar el cómo, dónde, cuándo o por qué, simplemente el interés estará centrado sobre los pendejos quienes siempre nos dejamos arrastrar por las perversidades políticas.
Las clases sociales más vulnerables serán siempre quienes expongan sus pellejos mientras que aquellos que proclaman amor hacia los pueblos siguen disfrazando su honor y lealtad.
Me prestaron este libro y de verdad no aguanté la tentación de compartir un poco sobre lo leído.
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