Pan especial, para cada quien

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“Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo”

-Miguel de Cervantes-

Estuvo fría aquella tarde de domingo, eran las 6, regresábamos de un entrenamiento; al pasar por la panadería el olor del horneado, fue el indicador más sublime que escuché, comer ¡ummhm! pan calentito, desde niño siempre me ha llegado bien.

Recordé aquella vez que pedí trabajo en una panadería; el panadero y dueño, me dijo que hacer pan era sencillo: los ingredientes son: “harina, agua, sal, grasa, amasar y a hornear”. Me inicie como auxiliar limpia bandejas, decían mis amigos, sin embargo, esa profesión me gusto, el panadero me dijo que cada vez que oliera el agradable sabor del pan recién horneado me acordara de todo el proceso, -desde el plantío de la semilla, hasta la camarera que lo entrega en la mesa-

“Placer especial de hacer pan con un panadero que es además el granjero de su
propio trigo”

-tequedasacenar.com-

Al igual que la frase, mi educador y patrón en la panadería, muy seguido me invitaba a la meditación de observar en la mente el proceso continuo; lamento -decía- no poder sembrar mi propia parcela de trigo, o cebada, e iniciar en los campos mi bella labor de fabricar pan. Según el relato de varias escrituras sagradas el trigo como base para la elaboración de alimento humano, ha sido uno de los primeros frutos de la tierra que se iniciaron a procesar.

Cada vez que llegó a una casa que me brinda hospitalidad, y sirven la mesa acompañada con pan; me acuerdo de la invitación a meditar en todo el proceso; aprendí a observar en mi mente los surcos que van dejando la yunta de bueyes, en la generosa tierra, veo en la frente del labrador el sudor, que le provoca el arduo, pero generoso rayo de sol; luego reconozco los matorrales cuando el trigo inicia a crecer, acordándome que siempre le acompañará la cizaña, para que se esfuerce.

Aparece el tractor en mi divagar, ¡llegó la cosecha, gritan en casa!; pero recuerden que lo que cae fuera del cajón del tractor es para los pobres, dijo el Señor; ahí debe quedar para la viuda y el necesitado; nuestro amigo y trovador español -Nach- lo dijo así: “Tu sueñas con ser Don Juan, derrochar champagne... yo prefiero ver a quien no tiene y darle pan” -Nach- Aparece el taller, llamado panadería; ¿y quién hizo la sal? Pregunté, ¡cuando no era creyente!

Por eso amig@s lectores, cada vez que alguien os invite un desayuno, o un bocadillo, que contenga, algún producto de panadería, acordémonos de la meditación antes reseñada; no olvidemos agradecer a quién lo acerca a nuestra mesa; y si vemos a alguien que no tiene, invitémoslo también a degustar un cacho de pan como dicen los antiguos españoles.

Ya para finalizar; este compartir fue inspirado por un cartel que decía: “Cada 16 de octubre agradezcamos nuestro pan diario” y volviendo a la prosa de Nach, cuando nos dice:” Sólo hay una vida y un sentido para darle, y no pienso esperar al tiempo, porque él nunca se paró a esperarme”-Nach- entonces, démosle gracias hoy y cada instante a nuestros padres, a quienes nos brindan un alimento en tiempo de necesidad y, al más alto: ¡Nuestro Creador- Eterno!

*Agradecemos a quienes nos acompañan y apoyan; si alguna de esta letras o imágenes publicadas vulnera algún derecho de autor, les rogamos nos comuniquen; haremos las correcciones de inmediato, gracias amig@s!

¡Hasta pronto, buen provecho para vuestro pan; reciban nuestro cálido abrazo virtual!

Fotografía: azabacheclaro@azabacheclaro, cheysanta@cheysanta
Redacción: hermandadsteem@hermandadsteem
Colaboración: jayjes@jayjes, criollos-steemit@criollos-steemit

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