Alguna vez lo tentó el suicidio; repitió, como
casi todos los hombres, el monólogo de Hamlet
J.L. Borges
Cada día perdemos más padres, esposos, hermanos, abuelos, hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, alumnos; personas valiosas al fin y al cabo, que probablemente mantuvieron una lucha silenciosa e inconfesable, que necesitaban ayuda y apoyo, que bien pudo empezar por una palabra de afecto o aliento, por un poco de comprensión y empatía, por un poco de compañía, por motivarlos en la búsqueda de algo que diera sentido a su vida. Pero, principalmente, por motivarlos a buscar ayuda profesional antes que sea muy tarde.
Hoy quiero recordarles:
Hay gente que ríe aunque por dentro lleve un inconfesable dolor o tormento (físico o psicológico), hay gente que sonríe aunque los problemas, las dificultades, las decepciones y la desesperación los abrume o atormente llegando a superarlos finalmente.
Hay gente que cumple sus obligaciones, su jornada de trabajo, gente que sirve el desayuno a sus hijos, aparentando tener otro día común y cualquiera, cuando en verdad, viven el último día de sus vidas y sirven una última cena.
Hay gente muy inteligente, capacitada, talentosa, caritativa, que se siente presa, en un laberinto mental, cuya salida no tiene retorno ni deja oportunidad para el arrepentimiento.
"Siempre que por fin me suicido, acto seguido le entran ganas de vivir".
Joaquín Sabina
Hay gente así, en todos lados, en los más impensables lugares, a la vuelta de la esquina, en nuestra propia casa, a veces somos nosotros mismos quienes albergamos este tipo de pensamientos, en algún momento de nuestra vida, como seducidos por esa opción aparentemente más fácil.
¿Fácil? no creo que lo sea, pero detenernos en tales razonamientos tampoco aporta ninguna solución, por el contrario, suma rechazo y señalamiento, es decir, no representa ninguna ayuda para ese amigo, familiar, o vecino, que camina en un límite del cual la mayoría no retorna.
A veces no hay tiempo de nada y justo como describe Lolita Aniyar en el prólogo del libro del Dr. Solano Calles, "Antología del suicidio", el prestidigitador suicida saca su último truco del sombrero, sin advertencia previa ni aviso, dejando desolada la arquitectura social.(Calles Paz, S. LUZ 1983)
Otras veces, deliberadamente ignoramos el padecimiento del otro, anulamos su importancia, le restamos valor y credibilidad, nos dedicamos a señalar y a aleccionar a quien no está así porque quiere o porque lo disfruta; se nos antoja llamarlos malcriados, dramáticos, débiles, como si conociéramos sus adentros, su historia, cuanto dolor han acumulado.
¿Quién nos conformó así,
que hagamos lo que hagamos
tenemos siempre la actitud de quien se va?
Cómo el que sobre la última colina,
desde donde se divisa todo el valle,
una vez más, vuelve, se detiene y
se rezaga,
así vivimos –
despidiéndonos siempre”.
R. M. Rilke
Entonces, el tiempo es fundamental, puede salvar una vida, que puede ser la nuestra en un momento dado, aunque hoy nos parezca impensable.
“Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas”.
J. L. Borges
Es fundamental atender las señales tempranas del padecimiento, buscar ayuda profesional oportunamente, pues aunque personalmente considero que debe respetarse el derecho de cada quien de vivir o no, hay problemas, temores, tristezas que con atención, acompañamiento y tratamiento adecuado, pueden superarse, de modo que después parecen nimiedades, pruebas y hasta aprendizajes necesarios, y si no, sencillamente valió la pena intentarlo de cara a decisiones que no admiten duda ni ensayo, son definitivas e irremediables.
Espero desde el fondo de mi corazón, que usen el suyo para ayudar con inteligencia y empatía. Para empezar, recomiendo que le hagan saber a la persona que hoy los necesita, que la quieren, que es valiosa e importante, que no van a dejarla sola ni a rechazarla. Eliminen de plano de su vocabulario, palabras como debilidad o cobardía, pues quizá, aunque no lo sepan, esa persona ha sido valiente por demasiado tiempo.
Por lo menos, inténtenlo, quiero animarlos a intentarlo, y si la empresa es demasiado difícil, busquen ayuda, y si al final, el cometido no se logra, nunca tendrán nada que reprocharse.
La compasión nunca es parcial.
La compasión es lo sagrado de todas las cosas vivientes”.
J. Krishnamurti