Ojos grandes él tenía
Los peroles en la cesta se sacudían
la calle en la noche no se veía
mucho menos los charcos en donde
los renacuajos se batían.
Pero él de memoria el camino se sabía
ni una linterna necesitaba para ver por donde iba
cuando al frente de su casa se disponía
alas sobre el poste allá arriba se abrían.
Una figura oscura se cernía
era el vigilante quién se movía
aquél que a las alimañas se comía
del que el pueblo ignorante mentía.
Un demonio se trataba decían
y al pobre animal, sin pena aprehendían
con raciocinio no discutían,
y lo mataban, piedad no tenían.
Que bonito allá arriba se veía
ojos grandes que resplandecían
en busca de una presa
allí quieto se quedaría.
Si una buena noche poseía
ningún humano se entrometería
con soltura su cabeza rotaría
y él tranquilo una cena se daría.
Abajo el joven se despedía
de aquél ejemplar que de milagro existía
y mientras a su hogar se dirigía,
!un hermoso búho he visto! se decía
y los peroles, nuevamente se sacudían.
Hola Hivers :)
Estoy practicando mi escritura, y así me sumerjo más en la literatura. Claro, tampoco olvido la lectura.
Espero tengan un buen día :)