Nuestro Padre Jesús Nazareno es una de las imágenes por las que el pueblo daimieleño siente mayor devoción. Titular de la cofradía a la que da nombre, conocida popularmente como "los moraos", procesiona el Viernes Santo por la mañana desde la ermita de la Paz. La tradición dicta que debe salir del templo al amanecer, justo con el primer rayo de sol, en uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa de Daimiel, mientras lo acompañan las notas de la composición musical El niño perdido, del compositor Joaquín Sedano.
Es una imagen "de vestir", con manto morado bordado con hilo de oro, que entronca con la tradición de los "nazarenos", y representa a Jesús camino del Calvario, con la cruz a cuestas, en una de sus caídas. Su rostro, surcado por la sangre, denota sufrimiento, con la mirada perdida y la boca entreabierta para recuperar el aliento.
Vídeo con detalles de la acuarela