Cuéntame una historia - 18 de junio de 2023

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Le daba entre sus dedos pequeños saltitos a esas cuatro monedas antiguas, pretendía hacerlas pasar por actuales en algún negocio concurrido donde el vendedor estuviese muy ocupado e hiciese poco caso o ninguno a ver los metálicos y su data.

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Pixabay

Llegó sigiloso y observó la pizarra con el menú del día y los precios, hizo un cálculo rápido, necesitaba distraer aun mas al que cobraba, de manera que hizo todo su ardid de poeta arruinado, escribió sobre una servilleta del lugar un pequeño poema y le arrugó, se acercó a la barra, ya había calculado que solo le alcanzaba para pedir: ensalada de repollo y un café de cebada total cuatro monedas.

¡Caramba que gusto me da ver que aun funciona este recinto!- exclamo sonriente- solía venir a inspirarme cuando escribía por poemas justo allí y señaló una de las mesas cercanas a la puerta. Por favor, sírvame si es tan amable una ensalada de repollo y un café de cebada, además reciba estos humilde versos que fueron los últimos que allí escribí, aquí tiene su pago y entregó las monedas. El apurado vendedor, le dio las gracias, no se fijo en las monedas, las tiró a la caja registradora y le dijo que ya le llevaban si u orden…de igual manera guardó en su bolsillo la servilleta.

Terminó el agitado día en la cafetería, el agobiado señor metió la mano en su saquillo , abrió el papel y leyó:

La poesía también engaña, mientras no agreda
Perdón lo sucedido…devolveré la moneda
Algún día cuando usted concentrado se fije
Que fue dinero antiguo con el que yo pagué
Espero si esto lee que mi hambre disculpar pueda.

Abrió la caja y miró atónito las cuatro monedas.

Invito a : cirangela@cirangela marvic@marvic

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