Una acción que frecuentemente realizamos, sobre todo cuando nos exponemos a agentes que nos causan alergia es "estornudar". Esta expulsión de aire que va con una gran potencia, tiene una razón de ser, que no es difícil de comprender.
Básicamente podría decirles que es una acción por medio de la cual nuestro cuerpo intenta expeler algo que no es propio, es decir, algo que le es ajeno, y que ha ingresado al organismo por vía respiratoria, se que da alojado ahí, y se activa este reflejo que conocemos como estornudo. La idea es es sencillamente, que por medio de una gran expulsión de aire podamos sacar de nuestro cuerpo lo que nos genera la incomodidad.
Esto se puede desencadenar por distintos factores, como por ejemplo el polen de la flor, cualquier otro tipo de polvo como los detergentes, estos últimos son muy particularmente provocadores de estornudo, ya que sus componentes son muy volátiles y además irritantes de las vías respiratorias.
Pero a pesar de su origen, creo que en gran medida, para todos, estornudar puede ser una experiencia hasta placentera, podría decirse. Pero todo tiene sus matices, ya que de hacerlo con mucha frecuencia, como a mi me ha pasado, suele ser incómodo. Por un lado termina doliendo a zona abdominal, ya que implica un esfuerzo ese proceso de expulsar el aire, que podríamos compararlo con hacer ejercicios.
Implica que los músculos abdominales se contraen con fuerza, y este ejercicio constante produce ácido láctico y termina por generar dolor, como lo dije anteriormente, es equivalente a hacer ejercicios.
Pero lo más allá de eso, lo que quería destacar es que es un reflejo, que sirve como la mayoría de estos, como mecanismo de protección.
En alguna oportunidad aproveché el reflejo del estornudo para ayudar a una niña, que había metido ella misma un grano de maíz en su nariz, primero pregunté si era asmática, claro, pero a lo que la representante me dijo que no, le di a oler detergente en polvo, estornudo y lo expulsó.