Cuando el turista llegaba a bordo de la chalana o en botes "tapaítos", lo primero que veía
era la valla publicitaria colocada por la Empresa Nacional de Salinas (ENSAL) con la
frase "Sal de Araya" que originaba diversos chistes sobre la hospitalidad de los peninsulares,
"apenas estoy entrando y ya me exhortan a salir del pueblo". En realidad la cordialidad y
simpatía es una característica de todos los orientales y el producto publicitado por la hoy
quebrada empresa salinera era considerado entre los de mayor calidad y alto grado de
pureza en el planeta.
La extracción de sal a partir del agua de mar se viene realizando desde los inicios de la
colonización en Venezuela, cuando los conquistadores Pedro Alonso Niño y Cristóbal
Guerra desembarcaron en HARAIA (así llamaban los indígenas a los depósitos de sal
marina) en 1499 y llevaron a España la noticia sobre la riqueza salinera. Los piratas
holandeses se apoderaron de Punta Araya en 1542 y explotaron las salinas disputándose
la posesión de la zona con los españoles hasta que en 1604 se construye una fortaleza
bajo la dirección del ingeniero militar Don Cristóbal de Roda. La obra recibe el nombre de
Castillo de Santiago de León de los Caballeros y fue determinante en la reconquista
definitiva de Araya en una batalla naval que involucró más de 100 buques de guerra.
En 1762, cuando se acabó definitivamente con la piratería holandesa, se ordenó la
destrucción del castillo con más de 46 toneladas de pólvora sin que fuese posible la
demolición completa de la obra, evidenciando así su excelente construcción.
La concentración de cloruro de sodio (NaCl) en las sales obtenidas por evaporación de
aguas marinas es aproximadamente 86-88 %, pero en la sal bruta de Araya se alcanza
hasta un 98 % de pureza.
La concentración salínica del agua de mar se mide en grados Baumé y corresponde a
3,6°Bé. El agua se bombea hacia estanques de poca profundidad (evaporadores) donde
por acción combinada del viento y el sol se aumenta la concentración hasta 8°Bé y se
precipitan las impurezas mayores (algas, fango, materia orgánica, óxido de hierro y
carbonato de calcio ).
Esta salmuera se conduce hacia otras lagunas llamadas concentradores donde alcanzan
20-25°Bé , se completa la precipitación del carbonato de calcio y se inicia la de sulfato de
calcio.
El tercer tipo de estanques son los cristalizadores, donde la concentración de cloruro de
sodio aumenta a 28-29°Bé y se precipitan las sales de magnesio. La sal bruta resultante
es apilada en pillotes piramidales de 20-25 metros de altura y se destina como materia
prima para las industrias petroquímica, textil, metalúrgica y jabonera, o a la refinación
para producir sal yodada gruesa, fina o extrafina (consumo humano) y sal mineralizada
con óxido de hierro y yodo (consumo animal).
Lagunas de cristalización (tomado de folleto de divulgación de ENSAL)
Pillote de sal (tomado de folleto de divulgación de ENSAL)
La cineasta venezolana Margot Benacerraf filmó el documental "Araya" donde
mostraba el trabajo duro de la extracción de sal no mecanizada que se realizaba en la decada del
cincuenta del siglo pasado. La película ganó dos premios en el festival de Cannes
tanto por su contenido como por la extraordinaria técnica desplegada con unos
recursos muy limitados.
El ser humano siempre ha mostrado interés por la sal a través de la historia. Los egipcios
la usaban en los procesos de momificación y en el imperio romano se les pagaba a los
soldados con sal ( de allí deriva la palabra salario). Combinada con nitritos y nitratos es
esencial en la industria de carnes curadas como jamón ahumado y salchichas, pero sólo
una quinta parte de la producción se usa en alimentos. El resto representa insumos para
diversos tipos de fabricación que abarca desde el curtido de cueros hasta la refrigeración.
Es una fuente de riqueza hoy desperdiciada por una "revolución socialista" que se
caracteriza por el toque de Midas al revés: TODO LO QUE TOCA LO ARRUINA.
SAL DE ARAYA | Ecency
antonjcd357 ·
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