Anoche estaba sentada en un viejo sillón,
contemplando en la ventana de mi cuarto
la belleza de la noche estrellada
y pensaba como ha pasado el tiempo
y como pasaba por mi mente todo como una película.
Cada segundo que pasa se transforma en pasado
y el presente va avanzando a pasos acelerados
sin importarle nada, así va pasando nuestra vida
sin darnos cuenta.
Por eso debemos vivir intensamente, disfrutar al máximo
cada instante y recordar que Dios debe estar presente
en cada proyecto y planes de nuestras vidas.
Siempre medito en esto; ¿Qué será de nosotros
con el paso del tiempo ? ¿Realmente todo es
vanidad como dijo el sabio Salomón?
Pues creo que sí! A veces no damos importancia
a cosas que creemos pequeñas o insignificantes,
pero hay que darle valor a todo
porque cuando ya no estemos ¿Qué quedará?
y ¿Qué podremos hacer?
En realidad nada! todo es efímero
y por eso eso debemos aprovechar bien el tiempo.
El tiempo es un regalo maravilloso
dado por nuestro Dios.
El es quien controla nuestro tiempo y debemos usarlo
con prudencia.