Esta muy de moda las películas de zombis que tratan de los muertos vivientes, pero lo
increíble es que realmente con nosotros conviven personas que literalmente si son “muertos
vivientes”. Con esto quiero decir que aun cuando su cuerpo físico está vivo, espiritualmente están
muertos, ya no tienen oportunidad de redención, no tienen alma. Su cuerpo físico es manejado
por un demonio.
Tal situación ocurre en aquellos casos que una persona comete actos tan monstruosos,
aberrantes y contrarios a la Ley Divina, que automáticamente su alma va directa a los mundos
inferiores, aun cuando su cuerpo físico no ha muerto. Sigue vivo para poder cumplir con las Leyes
del Karma. También ocurre con aquellas personas que a lo largo de sus existencias siempre actúan
en contra de las virtudes y a favor de los pecados. Llega un momento donde ya su embrión de
alma no puede germinar, esta tan alejado de su Padre Interno que no existe la más mínima
oportunidad de salvación, no tiene ningún grado de benevolencia ni remordimiento a pesar de
todo el mal que hace, nada lo conmueve. Sin embargo aún no ha cumplido con el número de
existencias que nos otorgan para llegar a la unión con nuestro Padre Interno y por eso sigue
retornando a este plano físico, pero como muerto viviente, es decir, sin alma.
La primera vez que leí sobre este tema fue en La Divina Comedia de Dante Alighieri, quien
lo señala en su canto XXXIII del Infierno (Año 1300 DC) cuando se encuentra con Frai Alberigo en el
noveno circulo, tercer recinto, en el cual se encuentran los traidores a sus amigos y huéspedes.
Cuenta la historia que Frai Alberigo, habiéndose enemistado con sus parientes, un día
fingió reconciliarse con ellos y les invitó a un gran banquete, y en el momento de servirse los
postres, les hizo asesinar. Dante lo encuentra en el noveno círculo del Infierno (último circulo el
cual está conformado por cuatro recintos) y se sorprende de allí verlo porque sabía que fray
Alberigo vivía aún. El Poeta le pregunta ¿también tú has muerto? A lo cual fray Alberigo le
responde:
“No sé cómo estará mi cuerpo allá arriba, repuso: esta Ptolomea (reino de Ptolomeo,
donde están los traidores a sus huéspedes y a sus amigos) tiene el privilegio de que las almas
caigan con frecuencia en ella, antes de que Atropos (una de las tres parcas, encargada de cortar el
hilo de la vida, mueva los dedos); y para que de mejor grado me arranques las congeladas lágrimas
del rostro, sabe que en cuanto su alma comete alguna traición como la que yo cometí, se apodera
de su cuerpo un demonio, que después dirige todas sus acciones, hasta que llega el término de su
vida. En cuanto su alma, cae en esta cisterna, y por eso tal vez aparezca todavía en el mundo el
cuerpo de esa sombra que está detrás de mí en este hielo. Debes conocerle, si es que acabas de
llegar al Infierno: es ser Branca d´Oria, (genovés que mató a traición a su suegro) el cual hace ya
muchos años que fue encerrado aquí.
Es en estos casos cuando el Sr. Victor Manuel señala que se convierten en “muertos
vivientes”, ya no tienen alma ni oportunidad de crearla, solo siguen en este plano para cumplir con
el karma hacia otras personas.
¿Qué opinas de estos seres entre nosotros?