No sabemos que estamos aquí,
hasta que nos tenemos que ir,
mi piel recuerda el sol sobre ella,
mis pies recuerdan la arena mojada
por donde camine antes de partir.
Mis ojos despiertan recordando ese sol,
mis oídos solo escuchan las olas del mar,
mi olfato no puede olvidar aquel perfume
mezclado con un poco de protector solar,
tan increíble como lo es de inmenso el océano.
El agua salada en mis ojos me ayuda
me hace pensar en lo que está mal,
me hace sentir humano una vez más
el dolor me recuerda que estoy vivo,
y consigo paz gracias a la inmensidad.
Todas las aventuras que viví allí,
mis viejos, mi hermano y todo aquel
que conocí bebiendo una piña colada,
las noches de fiesta al ritmo del tambor
todo aquello, no se borra de mi corazón.
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Muchas gracias por leer esta líneas de inspiración, nos vemos nuevamente cuando mi alma y corazón les quiera hablar. Saludos!