LA REINA INDIA
Algún día tocará la belleza a mi puerta.
Cuando esto pienso,
soy una rítmica vibración de armonías.
La presiento
pendiente sobre mi vida.
Yo la diré: mi reina.
Mi reina india.
Tendrá la piel oscura.
Tendrá los ojos negros.
Tendrá el cabello negro.
Tendrá los senos duros.
Tendrá las manos largas.
Y yo la llamaré
mi Reina India.
Entonces.
floreceré en ofrendas.
En la siesta implacable,
salado de sudor,
yo lanzaré mi lanza vibradora,
mi lanza aérea y larga.
Es fiero el tigre
de hermosa piel.
Y pondré la piel ante sus pies pequeños.
Otra vez,
asaltaré la guardia del artifice,
se crisparán mis dedos en su garganta seca.
El tendrá cerámicas,
y vasos,
y joyas labradas,
y yo las pondré ante sus pies pequeños.
Encontraré;
las piedras sangradas
de colores jaspeados
que hay más allá de las montañas.
Las cosas raras. Las cosas bellas.
Las cosas que atraen a las mujeres.
Las cosas bellas. Las cosas raras.
¡Cómo traeré miel de las colmenas altas!
¡Cómo traeré flores de los cardos bravos!
¡Cómo traeré plumas de las garzas leves!
Y sobre todo,
¡cómo floreceré yo en cantos,
vibrantes de rica armonía,
sentado ante sus pies pequeños!
Ella, en cambio,
me dará todo su amor.
Su amor, terso y suave,
como el vientre de una paloma herida.
Suave y dulce,
como una palabra de consuelo.
Dulce y sensual,
como el sol del trópico.
Sensual y bello,
como una frente blanca.
Ella, en cambio,
me dará todo su amor.
Y yo la llamaré
mi Reina India.