Querido padre; qué sería de usted sin sus fuertes regaños o enseñanzas que me hacen ver cada día que cometo alguna que otra falla, o cuando me recoge en sus brazos y me encierra en tiernos besos, que sería de usted si no tuviera que atosigarlo con mis estupideces, o cantar cuando escuchamos una gaita, o cuando vamos a un juego de béisbol apoyando a nuestro equipo favorito, cuando vio mis logros desde lo más pequeña, y me ha dado consejos, siempre para ser una niña del bien; cuando me contempló al nacer, y vio mis primeros pasos y palabras, y berrinches. Yo sé que siempre me cuidará, y me amará, porque más que una hija, soy un regalo de Dios, como usted lo es para mí. Gran padre, amigo, hermano, consejero. Espero poder seguir compartiendo muchísimos más años junto a usted; y sé que es un texto realmente corto, pero no hay tantas palabras para expresar el buen padre qué es, aunque tenga sus defectos. Tenga presente que siempre lo apoyaré en cada paso, y lo amaré como el universo ama a sus estrellas, ya que el propio sistema solar ilumina a nuestra Madre Tierra.
Escrito por; @andreissanchez