Buenas tardes queridos lectores, hoy les voy a relatar un cuento, espero y les guste.
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En la hacienda de don Ernestino se encuentran trabajando 15 personas adultas y 10 niños, lo cual hace sentir placentero a don Ernestino, debido a que siempre le gusto convivir con una familia numerosa.
Los niños por ser inquietos siempre están haciendo travesuras y en ocasiones se aventuran a realizar pequeñas exploraciones por el lugar. Un día, se fueron hacia la parte trasera del rancho de bahareque, que el aeñor Ernestino consideraba su historia y por eso lo conservaba.
Los niños lo consideran un misterio, un lugar embrujado, entran con cuidado al lugar y luego se ponen a jugar con algunas cosas que están dentro.
Mientras desarrollan su juego escuchan una risa extraña, pues no es la risa de ninguno de ellos, se asustan un poco pero continúan, hasta que comienzan a sentir como les tocan la cabeza, tiran de sus ropas, y están tan asustados que se agrupan y el mas pequeño de ellos se pone a llorar, por lo que el duendecillo se les aparece y les pide disculpas.
Estos muchachos asustados quieren gritar, pero a la vez los atrapa el asombro, por la vestimenta y la apariencia que tiene, con estatura muy pequeña, orejas alargadas y puntiagudas con sombrero, medias de rayas y zapatos tipo botines; es por ello, que los niños quieren salir corriendo, pero el duendecillo con su aguda voz les dice: "Yo no hago daño, tengo bastante tiempo viviendo en ese lugar y cuando estoy asustado o nervioso hago muchas travesuras mágicas". Por lo que los niños en conjunto dicen: "Travesuras mágicas". En ese momento, el duendecillo les responde a los niños: "Si es por eso que les tocaba el cabello, tiraba de su ropa y escucharon mi risa sin darse cuenta, porque tengo la magia para desaparecer cuando desee o lo necesite".
El duendecillo, los invita a sentarse para que disfruten de su poder mágico y para conocer sus nombres, pues pudieran llegar a ser buenos amigos, y empieza a hablar; bueno me llamo Matías, y quiero que cada uno se presenten diciendo su nombre, me llamo Bernabe, Julian, Antonio, Catia, Gianina, Paulina, Roberto, Jarek, Franklin y Gissell.
El duendecillo entonces dice: "Bueno ya los conozco a todos y ahora vamos a disfrutar todos de un buen trozo de torta, galletas y jugo". Luego de pocos minutos, dice: "Bum cara bum, con mis amigos quiero jugar, disfrutar y merendar y en esta mesa una rica torta y galletas deben estar". En ese preciso instante, truena sus dedos y de repente aparece una gran torta de vainilla y chocolate con mermelada de fresa ,galletas de limón y un rico jugo de naranja.
Los niños agradecen al duendecillo, pero a la vez le preguntan por su familia y el con mucha humildad les contesta: "Vengo del mundo mágico de los duendes, allí vivimos una vida normal como ustedes, pero yo estoy en este mundo porque soy curioso y quiero saber como es la vida aquí sin magia".
Los niños responden: "Es divertido, pero hay juegos, juguetes que no podemos tener porque no hay la tecnología, ni la señal de Internet, ademas, somos muchos". Matías, el duendecillo les expresa: "Entonces es bueno tener como amigo un duendecillo mágico para hacer que sus momentos de diversión y compartir sean mas alegres y divertidos".
Catia, preocupada dice: "Y si nos regañan por hablar con extraños". Matías, el duende responde: "Puedes estar tranquila soy inofensivo y no estoy aquí para hacer daño, solo para compartir mi magia con las personas que sean capaces de aceptarme, aunque sea diferente a los demás".
Entonces los niños acuerdan que solo lo verán los fines de semana después de cumplir con sus tareas de la escuela y actividades para compartir momentos de alegría y diversión cargados de magia con este nuevo amigo Matías el duendecillo mágico.
Y es así como Bernabe, Julian, Antonio, Catia, Roberto, Jarek, Franklin y Gissell de ahora en adelante compartirán con Matías, su amigo mágico.