Miren, este es un tema algo conflictivo por la tonalidad de matices pero que tengo bastante tiempo queriendo abordar, aproximadamente desde hace dos semanas. ¿Qué me pasó? Iba vía al trabajo y un hombre se me encimó. Comenzó a querer llamar mi atención mediante "siseos". Hice caso omiso como siempre hago, seguí vista al frente caminando esta vez más rápido. La calle estaba concurrida, pero su insistencia debo admitirlo, me asustó. Los siseos comenzaron a ser más violentos, como con molestia por haberlo ignorado. Por un momento pensé que iba a agarrarme del cabello, pero no. Solo pasó por mi lado acercándose a mi, encimándose, y siguió de largo. Esto es pan de cada día, no solo en mi vida sino en la de muchas mujeres. No importa como vayas vestida, peinada, maquillada, siempre rondará un siseo muchas veces incómodo por ahí.
¿Por qué le llamo karma? Porque según encuestas recientes, el 35% de las mujeres en el mundo han experimentado violencia física o sexual
No es por querer hacer caso omiso en que los hombres también pueden sufrir de violación y acoso sexual, sobre todo en la niñez. Sino hacer énfasis en que siempre ha sido una problemática mucho más honda del género femenino.
Los factores ante esto son múltiples, no quiero profundizarlos en un solo post porque en realidad deben formar parte de un debate donde se establezca no solo las razones, sino también las soluciones.
Lo que si quiero dejar en claro para nosotras las mujeres es:
-Que esto sea pan de cada día no significa que sea algo normal.
-Del acoso a la violación hay un solo paso.
-El abuso y la violencia no solo se manifiestan de manera física, sino también de manera verbal y psicológica. Ambas dejan heridas muy profundas difíciles de sanar.
-No te dejes, denuncia, no estás sola.
-No te sientas cobarde al huir de una situación que quizás no sea riesgosa, pero te causa temor.
-Confía en tu instinto. Si alguien te hace sentir incómoda de esta manera, aléjate y rodéate de personas de tu confianza.
-Si llegas a sufrir de abuso físico, no te lo calles, no te sumerjas en los por qués, no creas jamás que es tu culpa. Te lo dice una persona que lo sufrió hace años y hasta el sol de hoy no ha podido hablarlo con libertad. El miedo ahoga, por favor, no te dejes.
Por último dejo esta imagen que conseguí en Facebook. Cabe destacar que de niña (4 años) tenía pesadillas con un compañero de mi preescolar que se sobrepasaba conmigo y con otras niñas y era un auténtico Pepe Le Pew. En conclusión, para sufrir de acoso sexual, no hay edad.