𝐇𝐨𝐲 𝐞𝐬 𝐣𝐮𝐞𝐯𝐞𝐬, «𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐥𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐞», 𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 #𝐓𝐁𝐓. Encontrarse con el recuerdo en las tantas aristas del tiempo. Es que el tiempo es ese tejedor incansable de memorias y emociones. Bien, tarde, pero seguro…, aquí vamos de nuevo:
Quemando Etapas en Familia
¡Hay fotos que son más que una simple imagen; son cápsulas del tiempo, pedacitos de vida congelados que nos recuerdan de dónde venimos! La que les muestro hoy, cortesía de mi sobrina Gilda, fue tomada en un bullicioso día de julio de 2017 en los pasillos de la Escuela San José, en Caracas, es una de esas, de tantas que se habrán tomado. Es el retrato exacto de un día de celebración, de un punto de inflexión en la vida de una familia y, sobre todo, en la de Gilda.
En el centro de todo, con su camisa azul de uniforme, una medalla colgando con orgullo y ese diploma sostenido como un trofeo, está Gilda. Su sonrisa es una mezcla perfecta de la niña que deja atrás los juegos del recreo y la señorita que se asoma, emocionada y un poco nerviosa, al umbral del bachillerato. Era el fin de una era, la quema de una etapa fundamental. Se despedía de la primaria para abrirle paso a los seis años que la formarían en la Técnica Julio Calcaño, un mundo nuevo y lleno de desafíos.
Rodeándola, como un círculo de afecto inquebrantable, está su gente. A la izquierda, su hermano mayor, Júnior, con esa sonrisa que dice “estoy orgulloso de mi hermanita”. A su lado, el pilar de la casa, mi hermano Henry, con esa mirada serena de padre que ve con satisfacción el fruto de su esfuerzo. Junto a él, Amalia, la madre (mi cuñada), cuyo rostro refleja una ternura inmensa; es la alegría de ver a su hija crecer, sana y exitosa.
La nueva generación también dice presente. Maikol, el segundo hermano, ocho años mayor que Gilda, comparte el momento junto a su novia, mostrando que la familia se expande y celebra unida. Y abajo, el semillero de primas, cómplices de travesuras. La pequeña Nikol y Daniela, a quienes por alguna de esas razones mágicas del universo infantil, le decían “peluca” (quizá aún le siguen llamando así…), ambas mirando a la cámara, felices de ser parte del logro de Gilda.
Viendo esta foto hoy, sabiendo que esa niña del diploma ahora es una joven de 20 años que debate leyes en las aulas de la Universidad Central de Venezuela, el momento cobra una nueva dimensión. Aquel día de 2017 no fue solo una promoción; fue la confirmación de una promesa. Fue el día en que la familia entera celebró el primer gran paso de la niña que, sin que ellos lo supieran con certeza, ya caminaba con firmeza hacia la mujer brillante en la que se convertiría. ¡Bendiciones! Gilda.
Si quieres participar, me parece que aún estás a tiempo, tienes hasta las 11:59 pm de HOY JUEVES, así que apúrate y recuerda cumplir las reglas.
ℂ𝕠𝕟𝕔𝕦𝕣𝕤𝕠 𝕕𝕖 𝕋𝔹𝕋 - 𝕌𝕟 𝕕𝕚́𝕒 𝕕𝕖 𝕖𝕤𝕠𝕤.
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Portada de la iniciativa.
A ver si se animan, las amigas
@tiffanny y
@faniaviera, y el amigo
@silher…
NOTA IMPORTANTE: @lanzjoseg, amigo, es posible que no deje el link con la foto en su publicación, pero es que me están haciendo la vida cuadritos con las réplicas y comentarios.