La hidratación de tu alma es la oración, si no ora, tu alma su secará, pero al confiar en DIOS, desaparecen el afan y la anciedad.
La tónica de tu alma es la alabanza, cuando alabas a DIOS y vuelves a EL sus pensamientos sin egoísmo en su corazón, quedas libre y DIOS pone alegría y gozo.
El alimento de tu alma es la palabra de DIOS, cuando el alimento de la palabra, la debilidad y la confusión desaparecen. Serás como un árbol plantado junto a un arroyo de agua.
El protector de su alma es la coraza de la fe, es la protección contra la inclemencia de la vida, y las pruebas saldrán victoriosas, y DIOS moverá las montañas.
Si usa estos protectores de belleza a diario, su alma permanecerá limpia y su corazón será puro y rejuvenecedor como el águila.