Se ha estado yendo la luz por aquí. Hoy me enteré que el apagón de ayer fue a nivel nacional.
En medio de la semi-oscuridad, nos sentamos los cuatro, mi esposa, mis hijos y yo, a conversar y a jugar juegos. Siempre terminamos jugando un juego que viene de mi niñez. Lo inventamos mis hermanos y yo. Al juego lo llamamos "Empieza por A".
En ese juego, se dice la primera letra de una palabra, que puede ser algo tangible o intangible, y se da una pista. Si se pone muy difícil, se pueden agregar otras pistas. Se pueden hacer preguntas, y el que inició el acertijo decide si la puede contestar sin que eso revele la palabra. El que gana debe crear el nuevo acertijo.
Suele ser suficiente entretenimiento para que, cuando llega la luz, los concursantes todavía quieran seguir jugando, por la intriga de la última palabra que no ha sido aún descubierta.
Dejo dos de esos acertijos que dieron largos minutos de entretenimiento y nadie se quejó de que la palabra era muy rebuscada:
Empieza por "G" y sirve para sentarse.
Empieza por "C" y es algo que en el transcurso de su vida suele tener dos colores. El último color, blanco, es el que le da ese nombre con "C", porque antes tiene otro nombre.
Créditos del texto: Amaponian Visitor (@amaponian)
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