Nadie fue a decirme adiós, el día que del camino, de tu vida fui expulsado.
No se levantó una mano, para decirme hasta luego, no te olvides que te amamos.
Así fue; el funeral, de este amor ejecutado.
Ni llantos; ni condolencias, un ataúd sin testigos; un hueco, en sabana abierto; un cementerio, desierto. Y un testigo taciturno que el trabajo realizó.
Nadie visita esta tumbe; nadie, pone aquí señal; no hay, dirección y no hay flores; no hay una cruz, de metal.
Tan solo un terreno seco; rodeado de sol y brisa, donde las voces; las risas, que visitan al vecino, me recuerdan mi destino de existir en soledad.
@alvarog
imagen tomada de https://vuelosbaratosbaratos.com/cementerios-con-historia-lugares-de-interes-turistico/