Con todo y que la temporada de selecciones parecía ser un desastre para el voley masculino cubano, el objetivo más grande se cumplió: clasificar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
De esto hace ya para de semanas, pero desde este perfil no se le había hecho mención, por causas superfluas tengo que confesar. Lo más gracioso es que me pude enterar más de 24 horas después, cuando pude conectarme a internet, pues coincidió todo en medio del último apagón nacional, y mi teléfono andaba muy bajito de carga como para sacrificarlo.
Pero ya hoy con la cabeza fría prefiero analizar algunas cosas que quedan por delante, más allá de la alegría que resulta volver a una cita olímpica después de 2 ediciones dónde casi casi se pudo pero no.
Aún quedan 2 años más o menos. Con el boleto seguro, se debería buscar que las figuras emergentes comiencen a tomar más tiempo en la cancha con la camiseta. Al mismo tiempo a las categorías inferiores se le debería comenzar a modificar el entrenamiento en base a la manera en la que se juega voleibol hoy.
Todos los individuos implicados en mi último párrafo, son la cantera para mantener aspiraciones de volver a clasificar a próximas ediciones, y en general, mantener al voley cubano con el nivel suficiente para aspirar a grandes premios. Lo ideal es que por fin nos metamos en la pelea por medallas o por estar entre los 5 primeros del ranking.
Los contratos han bajado de calidad en cuanto a ligas y equipos dispuestos a contratar cubanos. Es necesario trabajar en la mentalidades de los atletas, buscando que siempre busquen su auto preparación y que además se perciban como figuras que pueden dar más en su rendimiento. Esto tal vez no garantice mejores contratos, pero es uno de los factores que pueden influir.
Por último nuestras piezas principales actuales necesitan descanso. Este año que se avecinan deberían tomarlo en la temporada de selecciones, o al menos que jueguen bien poco o casi lo imprescindible ( hay que mantener la permanencia en la VNL). Por eso mencionaba que había que dar más juego a los nuevas figuras que por edad, ya les toca más compromiso con la camiseta.
El trabajo debe ser integral. No sé puede ceder en ningún aspecto, o sacrificar uno por tal de lograr un objetivo supuestamente más importante. Y no hablar de la política, que siempre está haciendo daños por doquier.
En fin, que esta clasificación temprana les abre las puertas al voley cubano, para planificar mejor el futuro próximo, y que no se queden varados otra vez como ya pasó en otros momentos.
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