Definitivamente Cuba tiene que agradecerle mucho a Rusia en varios aspectos. No es que me quiera hacer el político, más cuando esta comunidad es deportiva. Lo cierto es que luego del cese de las sanciones a los equipos rusos de voley, Cuba se ha envuelto de posibilidades que antes no tenía.
Me explico de manera breve. Ahora mismo las fichas rusas se mueven para que sus equipos de ambos sexos tomen nivel antes de los próximos torneos, que tendrán su punto álgido en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Por eso se han organizado par de torneos y topes con selecciones en los que los caribeños han sido incluídos.
Han servido de preparación para estos últimos, rumbo al torneo preolímpico de NORCECA que comienza en unos pocos días en la rama varonil (las damas ya jugaron y perdieron su oportunidad).
No siendo esto suficiente, también han permitido a nivel de club, que Osniel Mergarejo, atacador auxiliar que estuvo ausente esta temporada en la selección cubana, ejerza como refuerzo para dicho torneo, que de Cuba ganarlo, aseguraría un cupo en las Olimpiadas. Chance que se ha esfumado de las manos una y otra vez desde hace al menos 3 ciclos, y antes de ese dos o tres más.
Mergarejo serviría como el energizante perfecto para la tropa cubana. La profundidad del banco es casi nula, y contra canadienses ( que serán como fieras arrinconadas) y estadounidenses, todo jugador de nivel que entre a la convocatoria será útil para lograr tamaña aspiración.
Lo que queda ahora depende de los jugadores y su cuerpo de dirección, pues ya se escuchan rumores para nada agradables, que involucran mala planificación de pasajes, y hospedaje. Así que que habrá que contar con la consciencia de ellos, pues cualquiera pierde la motivación cuando estas cosas pasan de manera tan seguida, que ya parecen la norma.
¿Entonces nos ayudan o no los rusos? Al menos en el voley es así.
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