Pero vivir rezando que el mal no ponga su ojo en ti es un modo doloroso de vivir, pues siempre vas a sentirte como un pececito nadando entre tiburones.
Después de ver, sentir y vivir el mal en carne propia, tu supervivencia, él hecho de siempre seguirlo intentando sin quedarte de brazos cruzados, luchando cada respiración por ser lo mejor y ofrecer lo mejor, el hecho de no permitir que nadie te quiebre, y ese gran poder de siempre levantarte luego de cada batalla, o cada derrota es tu escudo.
Ser mujer significa... soportar gran parte de la mierda que el mundo tiene para ofrecer sólo por tu género y levantarte invencible, siempre dispuesta a dar un último golpe y ganar la batalla, porque esa fortaleza indoblegable que llevamos dentro es nuestro mayor reto, pero también nuestro mayor tesoro.
Porque somos cuidado, amor, vida, fuerza y luz.
Feliz día para todas aquellas incansables que siguen levantándose para dar el último golpe.
Las fotos son de mi autoría y fueron tomadas con mi Canon SX160 IS