Algunas mujeres, nacimos con magia. A nosotras nos buscan, ¡Nunca jamás buscamos! A nosotras nos ruegan, ¡Jamás rogamos! Sabemos lo que valemos, y no aceptamos menos.
Es cierto a veces perdemos, pero es preferible perder a aceptar que nos traten como simples opciones o juguetes. ¡No! Nosotras no somos del montón.
Somos las diferentes... y no por lo material. más bien, por nuestro concepto de valores, por la manera de conducir nuestras vidas.
Estimadas y queridas por muchas, odiadas y criticadas por las otras, las que aún no conocen el amor propio, y el respeto a sí mismas.
Las que nos miran de reojo, las que nos tachan de mojigatas, pero en realidad nos admiran, las que quisieran vernos por debajo y un motivo quisieran para poder decir: Ahí está la gran señora, se cayó del pedestal.
Porque es una realidad, el odio entre mujeres, el peor enemigo de una mujer, es justamente otra mujer. La envidia y las faltas de respeto.
Pero aun así, sobrevivimos, aunque nos pongan el pie para tumbarnos igual nos levantamos más fuertes, triunfantes y con el rostro en alto.
Nos podremos caer, enseguida nos sacudimos.y acomodamos la corona, porque aquí donde nos ven seguimos siendo: ¡Reinas! Ante nuestros hijos y familia intachables.
Unas damas y señoras, desde la cuna hasta la sepultura. Salud de la buena.