Dejo que se vayan de mí, que dos o tres frases te rocen la boca, voy hasta donde mi propia voz, donde la inercia, a tu lado derecho, el lado más tibio y no suelto tu mano, no sé por qué
Pienso en tu cabello, en las largas filas, personas amontonadas, arrumbadas, olvidadas, todo es tan común
Pienso en la madrugada cuando dices te amo. En tus 1.60, ojos como el cielo, si el cielo siempre fuera nocturno, en tus 25 o 26, en cómo decirte que quiero estar solo…
Entonces sonríes, me miras como a un cachorro, te adaptas a la oscuridad…
En un instante has besado mis labios, mi frente, mi mejilla, mi cuello y mis labios otra vez, pero todo sigue igual, el club que hemos dejado atrás sigue allí, esas luces chillantes, el charco en el que me sumergí, aquellas ventanas rotas, las lámparas sin luz, todo sigue allí y no sé para qué.
Estoy tan cansado que lo vomito, mismos lugares, momentos, palabras, dejo que se vayan de mí
Pienso que esto no puede ser normal, no me siento normal, que las estrellas se han extraviado, que la lluvia está mojando un piso sin vida
He debido estar muy triste para cambiar el silencio por tu labial y ahora no tengo sino este ruido en mi cabeza, este frío, no tengo sino un montón de recuerdos vacíos, caras borrosas, voces sin nombre, madrugadas, edificios…