Ráptame despacio, desde lo profundo, ven a mí en la oscuridad, borra mis temores, llévame contigo.
Ráptame, entra en mi mundo mientras duermo, como en los cuentos profana mi espacio, rompe mi silencio, me evado contigo, como joya perdida, arráncame de este cautiverio cruel, sin fin, que adormece, que marchita
Ráptame, soy un tesoro sagrado, dame una huida salvaje, llévame en tus alas, dame tu calor, no me dejes.
Ráptame, agazapada, sin ruido, háblame con tu mirada, cruza los lagos, vence los peligros, sé ruin con mi guardianes, mi ventana, nuestra amiga, ella sabe que soy cautivo.
Dejaré mi encierro, y con este mi tristeza, mi vida fúnebre, mi días penitentes, mis ríos de lágrimas, mi negro presente, burlaremos al tirano
Ráptame. Dame tu aliento, llévame contigo, como saeta, como lanza envenenada, crucemos fugaces, indómitos, los bosques de aventuras, las selvas arrimadas, una huida tras otras, solo nuestros cuerpos.
Ráptame, búscame, huyamos como aves buscando primavera, como lluvia que se pierde entre la tierra, toma mi mano, atrapa mi voz, huyamos como mártires con sus ideas, de prisa, contra todos, como reos inocentes, como falsos creyentes.
Ráptame con sigilo, entre luces romperé mis cadenas a la media noche, si la muerte nos sorprende en el escape y abaten nuestras vidas, celosas nuestras almas se buscarán en el infinito, andarán en la nada, sin refugio.
También allí, ráptame, no me dejes en el otro mundo, mi alma te espera, se iracunda y ráptame, rápido desde lo profundo.