Qué ironía mi locura, tu desgano y un desvelo, mi poesía infinita e irrelevante, tu anhelo de perfección inalcanzable.
Que risa me da la risa de aquel que ignorante en la ignorancia me considera, tan vulgar como la cera de una vela ya fundida.
Qué ironía que mi bohemia sea la gloria de un "fracaso", pero que cierto es el ocaso de un amor sin primavera.
Que cierta mi verdad y cuanta pena hay en la letra que es mía y para nada ajena.
Qué ironía que condenen mis palabras por intentar cambiar el mundo y recibir a cambio la propuesta de por qué no cortarse el pelo.
Cuánto habría de verdad en lo que lees si con sinceridad, yo no escribiera.
Por qué llamarle pan al trigo si trigo y espiga son nombres propios, por qué insisten en embellecer lo cruel en lugar de aumentar su fiereza.
Qué ironía mi analfabetismo que logra superar tu destreza, que ironía gritarme loco sin aceptar que soy poeta y aun así desde mi ignorancia tú comprendes mis letras.