Con su largo y suave cabello secó mis lágrimas, su dulce voz pudo penetrar en lo más profundo de mi ser, sus suaves manos acariciaron mi rostro.
Ella me levantó del vacío donde me habían arrojado, con sus besos sanó mis heridas y me devolvió la felicidad.
Mientras dormía, sentí su mirada, desperté y sonrió; contemplé el brillo de sus hermosos ojos cafés. Ella, acostada junto a mí, me dio los buenos días y un beso, después se levantó y fue a la cocina por dos tazas de café.
-Esa mujer nunca te quiso -me dijo abrazándome y sosteniendo su café con la otra mano. No dije nada, solo sonreí y asentí. Nos bebimos nuestro café.
Más tarde fuimos a la playa, el viento jugaba con su hermoso cabello suelto, me tomó de la mano y me llevó a las aguas quietas del océano. Allí siguió acariciando mi cuerpo con sus suaves manos.
-Te amo -me dijo, y me dio un beso, beso que me supo salado, por haber tenido contacto con el mar. Después caminamos en la playa.
No sentimos el paso de las horas, parecíamos permanecer bajo el poder del magnetismo, pues no podíamos estar separados por mucho tiempo. Con nuestros cuerpos mojados por el agua de mar, buscamos un servicio de regaderas y después fuimos a comer. Ese día me di cuenta que la amaba, y que no recordaba ni tantito la tristeza que sentí días atrás, sin duda, esa hermosa mujer me devolvió la sonrisa.
-Ya no pienses más en ella ni recuerdes su nombre -me dijo. No respondí nada, solo la acaricié y jugué con su cabello. Se recargó en mi hombro, sacó su celular de su bolsa y tomó una selfie. Más tarde, me mostró la foto y la subió al Facebook y a su estado de wasap, con un texto que decía: Max, el hombre de mi vida.
-Oye pero publicaste nuestra foto -le dije.
-Tranquilo corazón -me dijo. -Si lo sabe Dios que lo sepa el mundo, ¿por qué no?
-Me encanta que subas nuestra foto, pero no quiero hacer lo mismo que hizo mi exmujer, o creerá que estoy actuando por venganza.
-¿Cuál venganza? Al contrario, si sabe que tienes un nuevo amor, ella seguirá su vida feliz, liberándose de un cargo de consciencia ¡Le harás un favor!
-Tienes razón, pero tengo una hija y no quiero que tenga un mal concepto de mí.
-No te preocupes, esa foto solo aparecerá en mi wasap y en mi Facebook, ¡te voy a desiquetar!
Seguimos caminando por la playa, al pardear la tarde salimos de ella para irnos a casa, sin embargo...
-¡No puede ser, olvidamos nuestros tapabocas en la playa!
-Tenemos que comprar otro par.
-¡No nos dejarán entrar sin tapabocas en ninguna tienda!
-¡Ya sé, buscaremos una persona de confianza para encargárselos!
No fue tan fácil, la gente evitaba acercarse a nosotros tan solo por no tener tapabocas, ningún taxi se paraba para llevarnos, teníamos que buscar la forma de solucionar ese problema.
Seguimos caminando, ocultándonos de la patrulla cuando la veíamos pasar. Al llegar al supermercado en la entrada estaba una persona vendiendo tapabocas, compramos dos pares y aprovechando, entramos al lugar, porque ya nos urgía ir al baño.
Aprovechando la estancia en esa tienda, compramos una despensa y salimos de allí para abordar un taxi. Ya llevábamos puesto nuestro tapabocas, ya no había ningún impedimento que nos permitiese abordar ese transporte.
Llegamos a casa, nos metimos a la ducha, metimos a la lavadora nuestra ropa y toalla mojada, después, ella preparó comida y cenamos. Más noche, nos acostamos dispuestos a descansar.
-¿Y para cuándo le pides el divorcio, para nosotros casarnos? -- me preguntó.
-Pronto, muy pronto mi amor, ten paciencia.
-¡Pero ya no quiero que sigas casado con esa tipa!
-Solo nos une un papel, pero tranquila, pronto estará disuelta nuestra sociedad conyugal.
-Sabes, en el fondo le agradezco que se haya alejado de ti,
Yo estaba acostado bocarriba, me jaló hacia ella para poder besarnos, después la cama se convirtió en un campo de batalla. Acaricié su suave piel, posé sobre ella y disfruté de su cuerpo como si fuese un delicioso manjar, y claro que lo era.
Un mes después, tras confirmar nuestras sospechas, tras los síntomas que ella presentaba...
-¡Estoy embarazada!
No supe cómo reaccionar, una alegría indecible se apoderó de mí, solo la abracé.
-¿Estás segura?
-¡Sí amor! Estoy esperando un hijo, ¡qué dicha! Un hijo tuyo.
-¡No prepares nada para comer hoy!
-¿Qué dijiste?
-Vamos a comer fuera de casa, para celebrar. Voy a pedir un taxi, ¡no olvides tu tapabocas!
-Ni tú el tuyo, amor, pero dame unos minutos para alistarme.