La lluvia sonaba igual que la leña ardiendo en el brasero.
Veo tras el cristal, deambulan mil sombras haciendo que la bruma tome espectrales formas.
Lágrima a lágrima va cayendo a mi alma, como cae la lluvia sobre mi silente pueblo.
Al caer la lluvia, siento la necesidad de abrirme paso, de salir a su encuentro...
La lluvia tiene tu aroma, ese que es Ăşnico, que diferenciarĂa entre las más afamadas fragancias, aroma que atribuyo tienes, por tu bravura al amarme.
Desde que no estás a mi lado... Cuando llueve, salgo a cielo abierto a empaparme de ti, abro mis brazos, cuando mis prendas son extensión de mi piel, cierro mis ojos y en un instante mi alma es una con la tuya.