Las cosas no cambiaron mucho desde la última vez que nos vimos.
Mis sentimientos siguen intactos por ti amor. Tus cosas están en el mismo lugar donde las dejaste, no las moví, el aroma de tu cabello que dejaste en mi almohada aún permanece ahí, debes en cuando me recuesto y tomo un poco de ello para conciliar mi sueño.
Tu amor quedó atrapado en mi habitación, dejé de abrir la puerta para que no se escape, ahora uso más la ventana.
Tu cepillo sigue en mi repisa, en las mañanas me saluda y me pregunta por ti, no le puedo mentir, tampoco soy capaz de inventar algo, prefiero esperar que se distraiga con la pasta dental y escapar a prisa.
Mis paredes están repletas de nuestras fotos, algunas debes en cuando caen, pero las coloco de nuevo.
Algunos globos que coloqué de adorno para tu llegada ya casi no tienen su forma circular, ahora más parecen una especie calcetines rojos.
Tu short negro ya casi perdió su color, ahora es una especie de gris, ordenando un poco las cosas lo levanté y creo le salieron algunos agujeros por el tiempo sin uso.
De alguna forma pienso que todos estamos esperando por ti.
Aun no concebimos la idea de que te marchaste, dejando un vacío que no queremos que ya nadie lo llene.
Pero la única realidad es que es así, ya no estas más aquí.
Y conversando entre nosotros, pedimos que esto solo sea un sueño, un mal sueño, aunque por momentos se sienta que es una pesadilla.
Te cuento que ya casi no tengo lágrimas, el corazón un poco débil dejó de estar acelerado y solo le quedo fuerza para bombear lo mínimo de sangre.