Cuando pienso en esta otra persona, la siento como una persona intensa, como una persona apasionada, llena de fuego. Cuando pienso en esta persona, pienso también en una persona una poco complicada de entender, pero no imposible. Pero cuando siento como es esa persona con tanta pasión, con tanta seguridad… Quisiera poder conectarme con esa persona al cien, pero hay algo que me lo impide. Y es un algo bastante grande como para no tener mi plena libertad de hacer algo, por más que quisiera hacer algo. Además de qué, siento respeto y hasta un poco de admiración por esta, y no quisiera defraudarle.
Pero de alguna forma tiene mi alma, es fácil para mi enamorarme de la suya apenas hacemos contacto visual, hay veces donde puedo sentir su calor, su vibra, su aura… Y me digo que puedo hacer algo, y aun así no lo hago; temor a equivocarme, temo en estar equivocada, temo que ese sentimiento tan genuino y puro que tengo en este momento, sea solo una ilusión. Cuando pienso en esta persona, pienso de alguna manera en una persona inalcanzable, incluso para mí; por más que quiero tocar ese fuego, otra vez ese algo no me lo permite, y me encuentro en situaciones donde suplico quemarme en es fuego eterno, y otras donde me pregunto, “¿quiero quemarme?”
Mantenemos relaciones complicadas en nuestras vidas, algunas más que otras, y creo firmemente que esta es una de esas, aunque no lo parezca. Quizás me hubiese gustado conocerle en otro momento de la vida, pero, no sería lo mismo. De alguna manera suelo volver a esta persona, y cierta forma me siento obsesionada; obsesionada volviendo a ese sentimiento, a ese pensamiento, a esa persona… Me da un poco de pena verme así, y vuelvo a decirme que es un error. Pero, también cuando pienso en esta persona y las cosas que han ocurrido pienso en esa pequeña personita que puede llegar a ser, comienzo a seducirme con sus palabras y sus toques (sabe lo que hace), y yo caigo en la trampa y la historia se repite.