Según Gordon W. Allport, la madurez es un estado el cual es imposible de alcanzar por completo, la cual va acompañado de un bienestar físico y psicológico, en fin, es un estado ideal. La persona madura alcanza un buen desarrollo y funcionamiento de sí, para enfrentarse a las circunstancias de la vida. La madurez no implica alcanzar necesariamente la felicidad.
Todas las personas, dice Gordon W. Allport, son diferentes y hay muchas maneras de vivir, pero lo que identifica a una persona madura, es la capacidad de proponerse objetivos más que dejarse llevar por sus impulsos.
La naturaleza interna de la persona, el yo, se va formando progresivamente, y este es muy importante para la madurez, porque esta no sería posible si no hay un sentimiento estable y bien definido de la identidad.
Gordon W. Allport definió unos criterios de la madurez, aunque tomando en cuenta que cada individuo los consigue y expresa de manera distintas, estos son: ampliación de yo, relación de simpatía del yo con los demás, seguridad emocional (aceptación de sí mismo), percepción realista, habilidades y tareas, autoobjetivación (comprensión y humor) y filosofía unificadora de la vida (tener una orientación fundada en valores con respecto a la vida).
Con respecto a los valores, Gordon W. Allport sigue un esquema que propone Spranger, el cual los define como medios para identificar las direcciones principales de la vida, estos son: teórico, económico, estético, social, político y religioso. Generalmente las personas se inclinan más a uno de estos valores, que a cada uno de ellos en grados variables.
También Gordon W. Allport menciona unas unidades básicas que constituyen la personalidad, los cueles son: los hábitos, las actitudes y los rasgos.
La teoría de Gordon W. Allport, es una gran propuesta de vida, que en realidad es posible. Pero no se puede demostrar científicamente. Queda en cada persona tener la capacidad de sacar provecho a cada criterio, valores o propuestas hechas por Gordon W. Allport. ¿Estás dispuesto/a a vivirlo?