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Silencio que la noche quiere hablar, desea contar una historia que ya no puede ocultar, me está mirando temple a los ojos como quien no sabe comenzar, ya que aquella historia es mi loca realidad.
Silencio pidió la noche como para ir entrando en tema, primero irán las alegrías más luego serán las penas, cuelguen pañuelos a secar quien derrame lágrimas ajenas.
Alborotase la gente al oír, que seis años en silencio la amé, más aún cuando con mis palmas enumeré los besos que le robé, agigantaron sus sonrisas como signo de alabanza cada vez que la noche contaba cumplida alguna de mis andanzas.
La noche no se callaba e iba avanzando en la historia, contó de amores y fobias, mis dolores por las derrotas, el sudor que derramé en la gloria, aunque en silencio se quedó como dando a entender, que el que no quiera oír de penas que se empiece a desvanecer.
Recordó a la gente mis seis años de amor, ingrata pero eficiente dibujó una cruz en mi corazón, como la pena iba ganando terreno concluyó por deducir, no fue en vano quererla tanto ya que ella te llevó hasta aquí.
Pero la noche que mientras hablaba había cerrado sus ojos recordando, quebró se en llanto al abrirlos y verme a mí llorando.
Silencio exclamó la noche que en silencio se quedó, al ver que en su presencia tan solo estaba yo.