Conocí a una chica hace dos semanas. Nos enamoramos. Charlando un día, me dijo: “¿Sabes que podríamos no habernos conocido? Un día antes de nuestro primer encuentro tuve un sueño, vi un número de teléfono con una nota diciendo que tenía que llamar para conocer mi destino. Lo recordé y lo apunté, pero nunca he llamado. Y yo le dije: “Venga, vamos a llamar ahora mismo”. Ella marcó el número y ¡le salió mi nombre en su agenda de contactos!"