Seremos parte de una generación que sobreviva o no, a este proceso de cambios que un grupo de notables (entre comillas) intentan hacer cambiar el rumbo existencial del ser.
Con fundamentos basados en un nuevo orden mundial, lo han intentado desde tiempos lejanos, hacer caer las libertades personales, desde crear odio y así generar guerras, limitándonos desde la religión, desde la imposibilidad de acceder a un derecho igualitario de crecimiento, abriendo brechas de desigualdad educativa y de prosperidad, pues una parte se alimenta de la debilidad del otro, siempre han deseado ejercer el dominio desde la visión animal, en lo cual el más fuerte prevalece, mientras el más débil cae.
Este proceso ante el virus en el cual hoy vivimos, no es tan diferente a lo que las diferencias racistas y de clases sociales han hecho instalar lo posible y lo imposible entre los humanos, pues se muere de indiferencia y de desprecio, pues el número es lo que relativamente importa para la razón demencial del ser evolucionado.
La intransigencia del pensar absoluto nos conlleva a la creencia de que esto es lo que hay, donde solo nos queda la acción ilusoria de creer que los lideres serán quienes cambien este presente desigual y dictatorial en el cual nos han instalado.
Pensemos el porqué existe la marcada diferencia entre la opulencia y la pobreza, pues entre el antagonismo propio de estas diferencias hay un poder inmenso que a través de impuestos hace creer que es la justa versión del derecho de igualdad, los estados se quedan con parte del patrimonio de quien ha luchado por un bienestar, desde el concepto de que se debe achicar la brecha entre unos y otros y en realidad es una falacia, dado que el propio recaudador siempre mantendrá las diferencias y aun agrandándolas para su propio orden.
El orden palabra tan usada en estos tiempos es la necesidad de todo ser humano de tener sobre su cabeza, otra cabeza pensante y ejecutora, la cual nos instala en la nomenclatura de estado social y por ende de civilizado, esto siempre ha existido desde la educación inicial desde el nacer, alguien nos guiara y pensara por nosotros dado que estamos aprendiendo, y seguiremos aprendiendo porque esa es la necesidad de quien está sobre nosotros, pero aprender y no ejecutar lo aprendido nos limita a seguir presos de un orden, hoy llamado orden mundial.
Somos seres en busca de la libertad algo que lamentablemente se haya al finalizar esta estadía de existencia, porque al partir nada, ni nadie ya podrá manipularnos, la manipulación esta en cada halo de respiración, pues hoy hasta estamos sometidos a un tapaboca, como instrumento de frenar el contagio de un virus, que nunca acabará por obra de sus incontables variantes, pero en este punto pensemos el virus es otra manera de tenernos sujetos y dominados tanto sea por miedo o eventualmente por lo que genera el estrés basado en la incertidumbre, pensemos por favor cuánto dinero está pagando cada país, por la compra de vacunas, insumos, propaganda, sitios de atención, personal abocado a dar la dosis, transporte de las vacunas y mucho más, dinero que jamás se utiliza para acortar la brecha entre el que más tiene y el que menos tiene, se han preguntado por qué hay inmensos campos de concentración de desplazados por lo que fuere y no han encontrado una solución para darles un hogar, lo mismo sucede en varios países donde el hambre y la falta de educación, existe una parte de esas personas que solo encuentran una salida en manos de generadores de delincuencia y desprecio hacia el prójimo, la prostitución y el flagelo de las drogas.
Que en lo general estos creadores de seres colmados de odios, son quienes avalan y se pronuncian a favor del orden mundial.
El propósito es instalar la diferencia y desde las diferencias someternos, estemos del lado que fuere.
Sobrevivientes somos hasta que se corte el fino el hilo que colgados, nos aferramos a creencias, donde el otro nos pueda salvar...